Por: Pepe S{anchez
El 7 de julio de 1932, por una tozuda y exhaustiva campaña emprendida por el sacerdote Pedro Revollo desde 1910, la Santa Sede, bajo el gobierno de su Santidad Pío XI, crea la Diócesis de Barranquilla, con la Bula “Máxime Quiden”, según revela el portal de Internet https://www.cec.org.co/jurisdicciones/arquidi%C3%B3cesis/arquidi%C3%B3cesis-de-barranquilla, de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Se determinó que su Catedral fuese la Iglesia de San Nicolás y nombrado como Administrador Apostólico a monseñor Pedro Adán Brioschi, primer arzobispo de Cartagena.
Pero este resultado solo se obtuvo tras múltiples gestiones, pues para que esta idea cristalizara había que cumplir cinco condiciones y estas fueron: 1. Causa justa, 2. Lugar adecuado, 3. Congrua dote económica, 4. Consentimiento del titular de la diócesis y 5. Permiso o acuerdo con el Estado.
Así se inició el proceso y el Delegado Apostólico de S.S Pío X Francisco Ragonessi, entró en contacto con el Vicario General de la Arquidiócesis de Cartagena, Carlos Valiente Tinoco, para enterarse de los detalles del proyecto.
En ese momento, año de 1910, empezaría la laboriosa gestión del Presbítero Pedro María Revollo, para lograr la creación de la Diócesis de Barranquilla.
José David Villalobos en su nota de Google, La Cuestión Barranquillera escribe al respecto;
-Cuenta Miguel Goenaga en sus exquisitas “Lecturas locales” (páginas 248 a 251), que el padre Revollo emprendió la creación de la diócesis cuando se restableció el departamento del Atlántico en 1910, para lo cual hizo los primeros contactos con el Delegado Apostólico Francesco Ragonessi en 1911, y posteriormente con su reemplazo, monseñor Vassallo di Torregrosa. Andrés Revollo, hermano del padre Pedro, fue nombrado Administrador General de Correos por el presidente José Vicente Concha en 1914, circunstancia que fue aprovechada por el presbítero para tratar de alcanzar su objetivo por medio del presidente y su ministro de Relaciones Exteriores, Marco Fidel Suárez.
El Padre Carlos Valiente se oponía a tal designación, indicando que la ciudad no estaba preparada para eso aludiendo siempre a que la tercera condición para lograr la conversión de Barranquilla en Diócesis, que era la económica, no se había cumplido.
El sacerdote indicaba que el Atlántico tenía ciento veinte mil habitantes y Barranquilla 50.000, lo que no ameritaba “crear una nueva jurisdicción” y resaltaba el problema económico.
El padre Revollo en una nota escrita en 1940, señalaba lo que expresaba el sacerdote Carlos Valiente:
-La escasez de recursos, la falta gravísima del clero y la carencia de fieles poderosos en bienes y en voluntad efectiva” (Revollo, 1940: 21). Por esto “no crey[ó] prudente apoyar la idea considerando estas razones como ponderables- (Revollo, 1940: 21).
Pero el padre Valiente no se limitó a aludir al problema económico. También se refirió a que no existía necesidad alguna de estructurar una nueva diócesis pues la labor que realizaba desde Cartagena, el arzobispo Pedro Briosch eran realizados con la debida atención, de la cual él mismo hacía parte.
José David Villalobos, en Google sigue contando la historia:
-Enterado el padre Revollo, a la sazón cura de Mompox, alcanzó en Magangué a Suárez, quien retornaba a Bogotá, para evitar que el Presidente desestimara la iniciativa. Cuando Revollo fue reubicado en Barranquilla, retomó el proyecto de creación de la diócesis, lo cual fue bien recibido por el Nuncio Apostólico, monseñor Pablo Giobbe, quien ya tenía instrucciones de la Santa Sede de hacerse cargo de la materia.
Pero… ¿Cuál era la causa de la férrea oposición del Padre Valiente a la creación de la Diócesis de Barranquilla?
Sobre esto hay varias conjeturas que son sino eso, conjeturas pues jamás pudieron probarse. La más extendida señala que los intereses personales del sacerdote en Cartagena así lo exigían.
-Él entendió este proyecto como una pérdida para Cartagena, su ciudad, y que su posible apoyo sería considerando como una traición- dice la versión.
El inconveniente económico -base de la oposición del padre Valiente a la idea de la Diócesis en Barranquilla- quedó solucionado cuando el 21 de noviembre de 1927 a la muerte de Josefina Pumarejo de Mier, se conoció que dejó en su testamento un fondo para la creación de un seminario para la ciudad; este legado estaba constituido por 7 casas ubicadas en el centro de la ciudad
En ese testamento, la matrona barranquillera indicaba lo siguiente:
-Llamo a heredarme con carácter de asignatarios a titulo singular, o sea, como legatario, a las entidades y personas que se expresan: 1°. A la Diócesis que se funde antes o después de mi muerte, en esta ciudad de Barranquilla, de las siguientes casas: [1] una de la Calle Real, entre carreras de Ricaurte e Igualdad, acera occidental, […] [4] cuatro casas contiguas en la Calle del Sello de Colombia, entre las carreras de Veinte de Julio y Progreso; [1] otra en la Calle de Bolívar, acera oriental y [1] otra en la carrera Veinte de Julio, entre las calles del Sello y del Dividivi acera Sur. Este. legado […] se destine, por el Ordinario Diocesano respectivo al sostenimiento de la Curia Episcopal, […].
El padre Revollo no perdió tiempo y al conocer la información la comunicó de manera inmediata al Nuncio Apostólico, Paolo Giobbe -quien no estaba en el país- y le explicó que todos estos bienes ya estaban en poder de la organización que pretendía la creación de la Diócesis.
En febrero de 1933 el Nuncio Giobbe retornó a Colombia, trayendo la Constitución Apostólica11 en forma de Bula de la erección de la Diócesis de Barranquilla12, en la que se entregaban las disposiciones para la creación de la Diócesis y todo lo demás que se requería.
El documento traía fecha del 7 de Julio de 1932 y es la fecha de creación de la Diócesis de Barranquilla, después Arquidiócesis desde el 22 de agosto de 1969, siendo primer obispo el entonces sacerdote huilense Luis Calixto Leiva Charry y Germán Villa Gaviria el primer arzobispo…