La crisis entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse luego de que ambos países protagonizaran una nueva jornada de ataques militares, aumentando la preocupación internacional por un posible retorno a un conflicto de mayor escala y poniendo en riesgo las negociaciones diplomáticas iniciadas semanas atrás.
El Comando Central de Estados Unidos informó que lanzó ataques contra cerca de 90 objetivos estratégicos en territorio iraní, entre ellos sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles, drones y activos de vigilancia costera, con el objetivo de debilitar la capacidad militar de Teherán y proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
En respuesta, Irán aseguró haber atacado bases militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Catar, mientras la Guardia Revolucionaria advirtió que ampliará sus operaciones si continúan las acciones de Washington. Las autoridades de Kuwait informaron la interceptación de misiles balísticos, un misil de crucero y varios drones que ingresaron a su espacio aéreo, mientras Baréin activó protocolos de emergencia para proteger a la población.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que responderá con mayor contundencia ante cualquier nuevo ataque iraní y dejó abierta la posibilidad de ampliar la ofensiva militar contra infraestructura estratégica del país persa. No obstante, también manifestó su disposición a mantener abiertas las negociaciones diplomáticas.
La escalada ocurre apenas tres semanas después de la firma de un acuerdo provisional entre ambas naciones para abrir un período de diálogo de 60 días. Sin embargo, las conversaciones permanecen suspendidas y las diferencias sobre el control del estrecho de Ormuz, las exportaciones petroleras y el programa nuclear iraní continúan sin resolverse.
La incertidumbre también impactó los mercados internacionales. Aunque el precio del petróleo moderó parcialmente las fuertes alzas registradas tras el inicio de los enfrentamientos, persiste la preocupación por posibles interrupciones en el suministro mundial de crudo, mientras la comunidad internacional mantiene un llamado urgente a retomar la vía diplomática para evitar una mayor desestabilización de Oriente Medio.