Una nueva ola de ataques aéreos contra territorio iraní volvió a incrementar la tensión en Oriente Medio, luego de que Estados Unidos anunciara el fin de sus operaciones militares. Las explosiones, registradas en varias provincias del sur de Irán, no fueron reivindicadas por ningún país, lo que alimenta la incertidumbre sobre los responsables y el riesgo de una nueva escalada del conflicto.
Los bombardeos ocurrieron mientras Irán se preparaba para las ceremonias fúnebres del ayatolá Ali Khamenei y afectaron zonas como Bushehr, Sistán y Baluchistán, además de las ciudades de Ahvaz y Chabahar. Aunque el gobierno iraní evitó señalar directamente a un responsable, un legislador acusó a Emiratos Árabes Unidos de colaborar con Estados Unidos en las operaciones militares y advirtió que ese país «pagará el precio» por su presunta participación.
Tras los ataques, Irán respondió con una ofensiva de misiles dirigida contra objetivos en Baréin, Jordania, Kuwait y Catar, donde se activaron las alarmas antiaéreas y la población buscó refugio. En Kuwait se reportó al menos una persona herida, mientras los sistemas de defensa interceptaban varios proyectiles.
El episodio ocurre en medio de la disputa por el control del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20 % del petróleo y gas natural comercializado en el mundo. Teherán insiste en ejercer control exclusivo sobre esta vía marítima y plantea cobrar tarifas a las embarcaciones, mientras Estados Unidos y los países del Golfo defienden la libre navegación internacional.
Israel tampoco ha asumido la autoría de los recientes ataques, aunque su ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que las Fuerzas Armadas mantienen plena capacidad para reanudar las operaciones contra Irán si fuera necesario. Entretanto, continúan los esfuerzos diplomáticos liderados por Catar y otros países de la región para evitar un retorno a una guerra abierta que pueda afectar la estabilidad energética y la seguridad internacional.