El fallecimiento del actor neozelandés Sam Neill, reconocido mundialmente por sus papeles en Jurassic Park y Peaky Blinders, generó una ola de homenajes en la industria del cine y entre líderes políticos de Australia y Nueva Zelanda. El intérprete murió a los 78 años en Sídney, según confirmó su familia, que informó que el deceso ocurrió de manera “repentina e inesperada” y rodeado de sus seres queridos.
Las muestras de pesar comenzaron pocas horas después del anuncio oficial. El actor Karl Urban lo describió como una inspiración y un “tesoro nacional”, mientras que el director Colin Trevorrow destacó su fortaleza, calidad humana y el legado que dejó durante su participación en la saga Jurassic World. Richard E. Grant, Toni Collette, Magda Szubanski, Rhys Darby, Alan Cumming y la cantante Kylie Minogue también expresaron mensajes de admiración y condolencias.
Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda se sumaron al duelo. El primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, resaltó que Neill contribuyó durante más de cinco décadas a proyectar el cine de su país a nivel internacional, mientras que la ex primera ministra Helen Clark lo calificó como una figura que llenó de orgullo a Nueva Zelanda. Por su parte, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, destacó la dignidad y el coraje con los que el actor enfrentó la enfermedad.
Organizaciones del sector audiovisual, entre ellas Screen Producers Australia y la New Zealand Film Commission, coincidieron en que Sam Neill fue una de las figuras más influyentes en la historia del cine neozelandés y un referente para varias generaciones de artistas.
Aunque la familia no precisó la causa del fallecimiento, recordó que el actor había revelado en 2023 que padecía un linfoma T angioinmunoblástico en etapa tres, enfermedad que permanecía en remisión mientras continuaba con tratamiento. Neill deja un legado de más de cinco décadas en el cine y la televisión, además de cuatro hijos y seis nietos.