A casi un mes de los terremotos que sacudieron el litoral central de Venezuela el pasado 24 de junio, la emergencia entra en una nueva etapa marcada por el duelo, la atención psicológica y la reconstrucción. Así lo advirtió Andreas Spaett, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras (MSF), quien aseguró que, aunque las labores de rescate han disminuido, las secuelas emocionales y sociales del desastre apenas comienzan a manifestarse.
En el sector portuario de Los Silos, en La Guaira, convertido en una morgue improvisada, la organización humanitaria ha desplegado equipos de psicólogos para brindar apoyo a familiares que buscan identificar a sus seres queridos y al personal encargado del manejo de los cuerpos. Según Spaett, miles de personas continúan viviendo en campamentos improvisados frente a los edificios colapsados, mientras crece la incertidumbre sobre su futuro tras perder familiares, viviendas y medios de subsistencia.
La salud mental se ha convertido en uno de los principales ejes de la respuesta humanitaria. Médicos Sin Fronteras desarrolla jornadas de atención psicológica y consultas médicas mediante clínicas móviles en La Guaira y Caracas, donde los profesionales atienden casos de ansiedad, depresión, insomnio e incluso pensamientos suicidas derivados del impacto del desastre. La organización también trabaja en la identificación temprana de estos trastornos y en su seguimiento junto con el Ministerio de Salud venezolano.
En paralelo, MSF brinda apoyo a nueve hospitales afectados por el sismo, realiza labores de tratamiento y cloración de agua para prevenir brotes epidemiológicos y colabora en la recuperación de infraestructura sanitaria.
Spaett advirtió que la recuperación será un proceso de largo plazo, ya que muchos sobrevivientes requerirán cirugías, rehabilitación y atención psicológica durante meses o incluso años. Asimismo, destacó la solidaridad de la población venezolana frente a la tragedia e hizo un llamado a la comunidad internacional para mantener el respaldo financiero y humanitario, al considerar que la reconstrucción apenas comienza en un país que ya enfrentaba una compleja crisis económica y social antes del desastre.