El 29 de julio de 1883 nació Benito Mussolini, político italiano que fundó el fascismo y se convirtió en una de las figuras más influyentes y controvertidas del siglo XX. Hijo de un herrero anarquista y una maestra, inició su actividad política en el Partido Socialista Italiano, del que fue expulsado en 1914 por defender posturas nacionalistas y apoyar la participación de Italia en la Primera Guerra Mundial.
Tras combatir en el conflicto y resultar herido en 1917, Mussolini regresó a un país golpeado por la crisis económica y social. En ese contexto impulsó el movimiento fascista, que dio origen al Partido Nacional Fascista, organización que rápidamente ganó fuerza política en Italia.
El 29 de octubre de 1922, luego de la denominada «Marcha sobre Roma», el rey Víctor Manuel III le encargó la formación del Gobierno. Desde la presidencia del Consejo de Ministros consolidó un régimen autoritario, eliminó libertades políticas y fortaleció el poder mediante el respaldo de las milicias fascistas.
En el ámbito internacional, Mussolini selló una alianza con la Alemania nazi, liderada por Adolf Hitler, y con el Imperio japonés del emperador Hirohito, conformando el denominado Eje. Esta coalición desempeñó un papel determinante en el inicio y desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
Durante los últimos años del conflicto, el régimen fascista perdió respaldo interno y militar. Aunque fue rescatado por fuerzas alemanas tras ser capturado, su gobierno colapsó con el avance de los Aliados y la resistencia italiana.
Finalmente, Benito Mussolini fue capturado y ejecutado por partisanos italianos el 28 de abril de 1945, pocos días antes de la rendición de Alemania y del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Su legado permanece como un símbolo del totalitarismo y de una de las etapas más oscuras de la historia contemporánea.