Balance económico del gobierno Petro deja avances sociales, pero mayores retos fiscales y de crecimiento

Al cierre del gobierno del presidente Gustavo Petro, Colombia presenta un balance económico marcado por contrastes. Aunque durante el cuatrienio se registraron mejoras en indicadores como la inflación, el desempleo, la pobreza monetaria y el salario mínimo, el país enfrenta un escenario más complejo en materia de crecimiento económico, inversión extranjera, finanzas públicas y confianza de los mercados.

Cuando Petro asumió la Presidencia en agosto de 2022, la economía venía de un fuerte repunte tras la pandemia, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 7,3 %, una inflación del 13,1 % y un desempleo del 11,2 %. Cuatro años después, la inflación se redujo hasta el 4,8 % en 2025 y se estima que cierre 2026 en 5,9 %, mientras que la tasa de desempleo descendió al 8 % en junio de este año. Asimismo, la pobreza monetaria habría disminuido del 36,6 % al 30 %, y el salario mínimo pasó de un millón de pesos en 2022 a $1.750.905 en 2026.

Sin embargo, el desempeño económico perdió dinamismo. El FMI proyecta que el crecimiento del PIB será de apenas 1,7 % en 2026, muy por debajo del registrado al inicio del mandato. A esto se suma una reducción de la Inversión Extranjera Directa, que cayó de US$17.182 millones a US$11.469 millones, equivalente al 2,5 % del PIB.

En el frente fiscal, el déficit aumentó de -5,3 % del PIB en 2022 a una proyección de -7,5 % para 2026, mientras que la deuda pública subió del 55,2 % al 59,5 % del PIB. Además, la calificadora Standard & Poor’s rebajó la nota crediticia de Colombia a BB-, reflejando un deterioro en la percepción de riesgo.

El nuevo gobierno recibe así una economía con avances en indicadores sociales, pero con importantes desafíos para recuperar el crecimiento, fortalecer la inversión y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.

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