La Lonja de Propiedad Horizontal del Atlántico solicitó al Gobierno nacional implementar un plan especial para proteger a edificios y conjuntos residenciales de la región Caribe ante la posible prolongación del fenómeno de El Niño y las dificultades que enfrenta el sistema energético.
La propuesta fue presentada ante el Ministerio de Minas y Energía, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) y las autoridades departamentales y municipales.
La organización advirtió que la disminución de las lluvias, la presión sobre la generación hidroeléctrica, las altas tarifas y las deficiencias históricas de las redes eléctricas del Caribe podrían aumentar la vulnerabilidad de miles de copropiedades.
La preocupación, sin embargo, va más allá del incremento en las facturas. Una interrupción prolongada del servicio eléctrico podría afectar equipos esenciales para la operación y seguridad de edificios y conjuntos residenciales, entre ellos bombas de agua, ascensores, sistemas contra incendios, iluminación de emergencia, cámaras de vigilancia, porterías y puertas eléctricas.
Uno de los principales planteamientos de la Lonja es que la generación de energía en el Caribe sea considerada una prioridad nacional, acelerando proyectos de fuentes renovables como la solar y la eólica.
La propuesta contempla además sistemas híbridos, almacenamiento mediante baterías, generación distribuida y comunidades energéticas. El objetivo es que la región avance de ser principalmente consumidora a convertirse en protagonista de su propia generación eléctrica.
En este escenario, las copropiedades podrían instalar sistemas solares para producir parte de la energía destinada a sus zonas comunes, disminuyendo la dependencia de la red convencional y reduciendo costos.
La Lonja planteó crear una línea especial de financiación y cofinanciación para facilitar la instalación de paneles solares, baterías y sistemas de respaldo en edificios y conjuntos residenciales.
También propuso la creación de un Fondo Caribe de Resiliencia Energética, financiado con recursos de la Nación, gobernaciones, alcaldías y entidades financieras. Este mecanismo respaldaría proyectos de energía solar, almacenamiento, modernización de redes internas y eficiencia energética.
La organización también pidió alivios temporales para las facturas de las zonas comunes, mediante acuerdos de pago, financiación de incrementos extraordinarios, revisión de cobros, estímulos al ahorro y mecanismos de estabilización tarifaria.
Otro de los puntos centrales es establecer un protocolo especial antes de suspender el suministro eléctrico a una copropiedad, especialmente cuando la energía resulte indispensable para bombas de agua, ascensores, sistemas contra incendios y equipos de seguridad.
La Lonja además solicitó inversiones para fortalecer subestaciones, transformadores y redes de distribución, así como una mesa técnica regional permanente con participación de entidades nacionales, autoridades territoriales, operadores de red y representantes de la propiedad horizontal.
La organización aclaró que su llamado no busca generar alarma ni afirmar que un apagón general sea inevitable. La intención es impulsar medidas preventivas frente a un escenario climático y energético que podría prolongarse durante los próximos meses.
Para la Lonja, el Caribe cuenta con sol, viento, territorio, infraestructura y talento humano suficientes para avanzar hacia una mayor autonomía energética. El reto, sostiene, es convertir ese potencial en soluciones concretas que permitan mejorar la confiabilidad del servicio, reducir el impacto de las tarifas y fortalecer la generación regional.