Las principales empresas vinculadas a la inteligencia artificial registraron fuertes caídas en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, luego de las advertencias de Dario Amodei y Sam Altman sobre los riesgos del avance acelerado de esta tecnología. La presión se sumó al repunte del petróleo por la escalada de las tensiones en Medio Oriente.
Las acciones relacionadas con la inteligencia artificial comenzaron este lunes con fuertes descensos en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, después de que Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicara un ensayo en el que planteó la necesidad de moderar el ritmo de desarrollo de los modelos de IA.
El documento, de unas 3.800 palabras, generó inquietud entre los inversores debido a las advertencias sobre los riesgos asociados con el avance acelerado de las capacidades de inteligencia artificial.
Entre las compañías más afectadas estuvieron Marvell y SK Hynix, que retrocedían alrededor del 7 %. CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD registraban pérdidas cercanas al 6 %, mientras Micron y Super Micro caían aproximadamente un 5 %.
Incluso los gigantes del sector sintieron el impacto. Nvidia y Broadcom registraban descensos de alrededor del 3 % antes de la apertura de los mercados.
La preocupación se intensificó después de que Sam Altman, CEO de OpenAI, respaldara las advertencias de Amodei y profundizara el debate sobre los riesgos que podría generar el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados.
Amodei planteó que es necesario invertir mayores esfuerzos en prevención y ajustar el ritmo de crecimiento de las capacidades de los modelos para evitar que los mecanismos de seguridad queden rezagados.
Altman, por su parte, señaló dos escenarios que considera especialmente peligrosos: la posibilidad de que la humanidad pierda el control sobre sistemas de IA y una eventual concentración excesiva de poder en manos de una persona o empresa.
El ejecutivo defendió la necesidad de encontrar un equilibrio que permita continuar con el desarrollo tecnológico sin perder de vista los riesgos asociados.
La analista Madison Rezaei, de Bernstein, consideró que las declaraciones de ambos ejecutivos están orientadas principalmente a fortalecer las medidas de seguridad, como revisiones independientes, estándares comunes y cooperación internacional.
Sin embargo, advirtió que el mercado comenzó a plantearse un escenario que podría tener consecuencias económicas: qué ocurriría si el entrenamiento de los modelos de IA termina desacelerándose.
Aunque las declaraciones no constituyen directamente un llamado a detener las inversiones o el entrenamiento de modelos, el temor de los inversores apunta al impacto que una eventual ralentización tendría sobre fabricantes de chips, centros de datos y empresas de infraestructura tecnológica.
La caída de las acciones tecnológicas coincidió además con un fuerte incremento de los precios del petróleo, en medio de una nueva escalada de las tensiones en Medio Oriente.
El cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, tras ataques con drones atribuidos a rebeldes hutíes de Yemen, generó nuevas preocupaciones sobre el suministro energético mundial.
Los principales contratos de crudo ya cotizaban por encima de los 100 dólares por barril y registraron nuevas subidas, mientras se reportaban ataques contra un buque mercante en el estrecho de Ormuz y mayor tensión alrededor del estrecho de Bab al-Mandeb.
En Estados Unidos, el precio promedio del diésel alcanzó un récord de 6,23 dólares por galón, aumentando la presión económica.
El mercado enfrenta así un doble desafío: las dudas sobre el ritmo futuro de la inteligencia artificial y el impacto de un petróleo más caro, factores que elevan los rendimientos de los bonos y reducen el impulso de las bolsas.